Pele Yoetz·Capítulo 15572 / 391
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Capítulo 155

El error

No hay nadie en el mundo que no se equivoque, como dijo David haMelej, la paz sea con él: «Todo hombre es falaz» (Tehilim 116:11). Y reconocer que uno se equivocó no es ninguna vergüenza; lo vergonzoso y humillante es aferrarse al error y sostener que no se equivocó.

טעות - אין אדם בעולם שלא יטעה, כמאמר דוד המלך עליו השלום (תהלים קטז יא) כל האדם כוזב. ואינו בושה לאדם לומר שטעה, אבל להיות מחזיק בטעותו ולומר שלא טעה, זהו בושה וכלמה. ממה נפשך, אם אינו מכיר בטעותו, נמצא שהוא טפש ובער כמו שפרשו על פסוק (שם עג כב) ואני בער ולא אדע. פרוש לא אדע שאני בער, אז בהמות, תרתי הייתי. ואם הוא מכיר בטעותו, והוא בוש להודות ורוצה להחזיק בטעותו, הרי זה מוסיף אולת וכלמה על בשתו, כי נכרים דברי אמת, שהוא רוצה להחזיק בטעותו במשאות שוא ומדוחים, וכל השומע יצחק לו ויכיר רע מדתו, אבל הוא סובר, שבני אדם אינם יורדים לסוף דעתו ושיוכל להטעותם בדבריו. וגם זו מדה רעה היא באדם, שהוא חכם בעיניו יותר מכל אדם, על זאת יחרקו שן השומעים למה מחזיק אותם נמשל כבהמות, ולמה יש לו מדה רעה זו להחזיק בטעותו. אבל מודים דרבנן הינו שבחיהו. ומי לנו גדול ממשה רבנו עליו השלום, וכתיב (ויקרא י כ) וישמע משה וייטב בעיניו. הודה ולא בוש. וכן מצינו איתנים מוסדי ארץ, שהיו דורשים ברבים ואומרים, דברים שאמרתי בפניכם טעות הם בידי (שבת סג ב). ואפלו אם נראה לו בושה להודות, מוטב שיבוש בעולם הזה ולא יכלם לעולם הבא. לכן יהא אדם ירא שמים ומודה על האמת, לכבוד ה' אל אמת:

Mira las dos posibilidades. Si no reconoce su error, resulta que es un necio y un ignorante, como explicaron sobre el versículo «Yo era un ignorante y no sabía» (allí 73:22): es decir, ni siquiera sabía que era un ignorante —y entonces era doblemente una bestia—. Y si sí reconoce su error, pero le da vergüenza admitirlo y prefiere aferrarse a él, no hace más que sumar necedad y deshonra a su vergüenza. Porque la verdad se nota: se ve que quiere apuntalar su error con argumentos falsos y engañosos, y todo el que lo oye se ríe de él y advierte lo malo de su carácter. Él, en cambio, cree que la gente no cala su intención y que podrá engañarla con sus palabras.

También esta es una mala midá en el hombre: creerse más sabio que nadie. Por eso los que lo escuchan rechinan los dientes —¿por qué los toma por bestias?, ¿por qué carga con esa mala midá de aferrarse a su error?—. Y es que el reconocimiento de los sabios es precisamente su honra.

¿Y quién más grande que Moshé Rabenu, la paz sea con él? Está escrito: «Lo oyó Moshé y le pareció bien» (Vayikrá 10:20). Reconoció la verdad y no se avergonzó. Así también encontramos a hombres firmes, cimientos de la tierra, que exponían en público y decían: «Lo que os dije antes era un error mío» (Shabat 63b).

Y aunque a alguien le parezca vergonzoso admitirlo, más vale avergonzarse en este mundo que ser humillado en el Mundo Venidero. Por eso sé temeroso del Cielo y reconoce la verdad, en honor de HaShem, Dios de verdad.