Capítulo 187
La ingratitud
Está escrito: «Al que devuelve mal por bien, el mal no se apartará de su casa» (Mishlé 17:13). Sobre el hombre recae la obligación de que, cuando recibe cualquier bien de su prójimo, le quede grabado en el corazón para siempre: no causarle nunca mal alguno y retribuir a quien le hizo el bien con todo lo que esté en su mano. Aunque esa persona también le haya hecho algún mal, olvidará el mal y no olvidará el bien —pues el hombre debe llevar en sí algo del modo de obrar de su Creador—.
כפוי טובה - כתיב (משלי יז יג) משיב רעה תחת טובה לא תמוש רעה מביתו. וחיובא רמיא על האדם שקבל כל דהוא טובה מחברו, שתהא חקוקה בלבו תמיד כל הימים שלא לגמל עמו שום רעה ולשלם לעושה הטובה ככל הבא מידו. אפלו אם עשה לו גם כן רעה, הרעה ישכח והטובה לא ישכח, כי צריך האדם שיהא בו מדעת קונו. וכתיב (ישעיה מט טו) גם אלה תשכחנה, שהוא מעשה העגל, ואנכי לא אשכחך שהוא קבלת התורה. וצא ולמד ממשה רבנו, שלא הכה את היאור ואת העפר לפי שקבל טובה מהם (תנחומא וארא יד). וכן אמרו רבותינו זכרונם לברכה (במדבר רבה כב ד) שלא נקם משה נקמת מדין לפי שנתגדל ביניהם. ואמרו רבותינו זכרונם לברכה בשמות רבה (ד ב) כל הפותח פתח לחברו, חיב בכבודו יותר מאביו ואמו. אתה מוצא באליהו שלא החיה אבותיו כמו שהחיה את בן הצרפית, ואלישע לא החיה אבותיו כמו שהחיה את בן השונמית, אלא שמסר נפשו על אכסניא שלו. ואם כל כך חיב להחזיק טובה לחברו על פת לחם, על אחת כמה וכמה אם קבל ממנו טובה הרבה, ועל אחת כמה וכמה טובה כפולה ומכפלת אם קבל ממנו טובת הנפש, כגון שלמדו חכמה או הדריכו בדרך טובה והפרישו מדרך רעה, שזו טובה גדולה שאין למעלה הימנה, כמה וכמה יגדל חובתו להכיר טובתו ולנהג בו כבוד, ואם לא ינהג בו כבוד כראוי, אין לך כפוי טובה גדול מזה. וישא ביום ההוא קל וחמר בעצמו כמה וכמה חיב אדם לבוראו, המרבה להיטיב רב טוב לבית ישראל עד אין חקר, כך גדלה חובותינו עד אין חקר:
Y está escrito: «Aun estas podrán olvidar» —que alude al episodio del becerro—, «pero yo no te olvidaré» —que alude a la recepción de la Torá— (Yeshayá 49:15). Aprende de Moshé rabenu, que no golpeó el río ni el polvo porque había recibido bien de ellos (Tanjumá, Vaerá 14). Y así dijeron nuestros maestros, de bendita memoria (Bamidbar Rabá 22:4), que Moshé no ejecutó él mismo la venganza contra Midián, porque se había criado entre ellos.
También dijeron nuestros maestros, de bendita memoria, en Shemot Rabá (4:2): todo el que le abre una puerta a su prójimo —le procura el sustento— queda obligado a honrarlo más aún que a su padre y a su madre. Lo compruebas en Eliyahu, que no resucitó a sus propios padres como resucitó al hijo de la mujer de Tsarfat; y en Elishá, que no resucitó a sus padres como resucitó al hijo de la shunamita, sino que se volcó por quien le daba hospedaje.
Y si tanto se está obligado a agradecer al prójimo por un pedazo de pan, cuánto más si de él se recibió mucho bien; y mucho más todavía, con gratitud redoblada, si de él se recibió un bien del alma —como enseñarle sabiduría, encaminarlo por la buena senda y apartarlo de la mala—, pues ese es un bien tan grande que no hay otro por encima. Cuánto más ha de crecer, entonces, su obligación de reconocer ese bien y tratarlo con honor. Y si no lo honra como es debido, no hay ingrato mayor que él.
Que ese día razone consigo mismo, de menor a mayor: cuánto más está obligado el hombre para con su Creador —que colma de bien, con bien abundante, a la casa de Israel, hasta lo insondable—; así de grande es nuestra obligación, hasta lo insondable.