Capítulo 36
Los bikurim
Los bikurim son una de las 613 mitzvot, y se practicaba en el tiempo en que el Beit HaMikdash estaba en pie. Pero hay algo equivalente en nuestros días, pues dijeron (Ketubot 105b): todo el que ofrece un presente a un talmid jajam es como si hubiera ofrendado bikurim.
בכורים - בכורים היא מצוה אחת מתרי"ג מצוות שהיתה נוהגת בזמן שבית המקדש קים. ויש דגמתה בזמן הזה, שהרי אמרו (כתובות קה, ב) כל המקריב דורון לתלמיד חכם כאלו הקריב בכורים. וכבר כתבנו במקום אחר, שאשר יאמר כי לבבו עליו יכאב על שבעוונותינו חרב בית המקדש ואין אנו יכולים לקים מצוות הנהוגות בפני הבית, בזאת יודע אם כנים הדברים כאשר יקים המצוות שהן דגמתן ואשר בכחו לעשות יעשה. וראוי לאיש ואשה אשר נדב לבם אותם לעשות נחת רוח ליוצרם להפריש ראשית בכורי כל אשר בביתם מאשר קונים דגן תירוש ויצהר וכל מלי דביתא שקונים יפרישו תחלה חלקם לה' ויתנו לעמלי תורה או לעניים בני טובים. וידוע כי גדלה מעלת הצדקה בנותני מלי דביתא דמקרבא הנאתן (תענית כג, ב), והרי זה דגמת מצות בכורים ומועיל להניח ברכה באוצרם: והן בכלל מצות בכורים, שאם רוצה לחלק בניו, שמקצתם או אחד מהם יהא חלקו מיושבי בית המדרש, ומקצתם או אחד מהם יהא עוסק בפרקמטיא, כדי שיהא מחזיק ביד הלומדים שיהיו יכולים לעמד על המשמר על התורה, יבחר לו וישתדל שבכור בניו יקדיש לה'. וסמך לדבר קדש לי כל בכור (שמות יג ב) אם לא שהאחר הוא יותר חריף וזריז וממלח, והבכור אינו בר הכי שיהא תלמיד חכם, אז מה לעשות, יבוא הטוב מכל מקום. אבל ישתדל בכל כחו לזכות את הבכור תחלה שיהא תלמיד חכם, כי מלבד שכן ראוי להקריב לה' בכורי כל עוד יש טעם נכון, כי אם יהיה הקטן תלמיד חכם יהיה מכבד על הבריות יותר מאחיו הגדול, וגם אחיו הגדול חיב בכבוד אחיו הקטן שהיא תלמיד חכם, וקשה כשאול קנאה שמביאה לידי שנאה ותחרות, אבל כשהבכור הוא תלמיד חכם יבוא הכל על נכון כנפך ספיר ויהלום ואיש על מקומו יבא בשלום:
Ya lo escribimos en otro lugar: quien dice que le duele el corazón porque, por nuestras culpas, el Beit HaMikdash fue destruido y no podemos cumplir las mitzvot que se practicaban mientras el Templo estaba en pie — en esto se sabrá si sus palabras son sinceras: cuando cumpla las mitzvot que son su equivalente, y haga cuanto esté en su mano.
Conviene que el hombre y la mujer a quienes su corazón mueve a dar contento a su Creador aparten la primicia de todo lo que hay en su casa. De lo que compran —grano, vino y aceite— y de todos los enseres del hogar que adquieren, aparten primero la parte de HaShem y la den a quienes se afanan en la Torá, o a los pobres de buena familia. Y es sabido que la virtud de la tzedaká es grande en quienes dan enseres del hogar, cuyo provecho es inmediato (Taanit 23b) — esto es el equivalente de la mitzvá de los bikurim, y sirve para dejar bendición en su granero.
También entra en la mitzvá de los bikurim lo siguiente: si alguien quiere repartir a sus hijos —que algunos, o uno de ellos, sean de los que se sientan en el beit hamidrash, y otros, o uno de ellos, se dediquen al comercio, para así sostener a los que estudian y que estos puedan montar guardia sobre la Torá— que elija y procure consagrar a HaShem al primogénito de sus hijos. Como apoyo a ello: «Conságrame todo primogénito» (Shemot 13:2). Salvo que el otro sea más agudo, diligente y despierto, y el primogénito no dé la talla para ser talmid jajam — entonces, ¿qué se le va a hacer?, que venga el bueno de donde sea.
Pero que se esfuerce con todas sus fuerzas por lograr, ante todo, que sea el primogénito quien llegue a ser talmid jajam. Porque, además de que así corresponde ofrendar a HaShem la primicia de todo, hay otra razón de peso: si fuera el menor el talmid jajam, la gente lo honraría más que a su hermano mayor, y hasta el propio hermano mayor estaría obligado a honrar a su hermano menor por ser talmid jajam — y dura como el Sheol es la envidia, que arrastra al odio y a la rivalidad. En cambio, cuando el primogénito es talmid jajam, todo encaja en su sitio, «como nófej, zafiro y diamante», y cada cual llega en paz a su lugar.