Capítulo 38
La pureza del corazón
Está escrito (Tehilim 24:3-4): «¿Quién subirá al monte de Adonái, y quién se alzará en Su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón». Y el sentido de «puro de corazón» es que uno no peque en su interior concibiendo pensamientos malos y prohibidos, sobre todo durante la oración y el estudio de la Torá. Porque el corazón es el palacio del Rey — y meter en él pensamientos prohibidos es como introducir un ídolo en el palacio, jas veshalom.
בר לבב - כתיב (תהלים כד ג ד) מי יעלה בהר ה' ומי יקום במקום קדשו נקי כפים ובר לבב. ופרוש "בר לבב" שלא יחטא בלבו לחשב מחשבות רעות ואסורות ובפרט בשעת התפלה ותלמוד תורה, כי הלב הוא היכל המלך, ואם מכניס בו מחשבות אסורות הרי זה כמכניס צלם בהיכל, חס ושלום ולא זו בלבד אלא אפלו להיות מפנה לבו לבטלה אסור, כדדרשו חז"ל בפסוק (ויקרא יט ד) אל תפנו אל האלילם אל תפנו אל מדעתכם (שבת קמט א). ומטעם זה אסרו להסתכל בדיוקנאות משום שמפנה אל מדעתו, ומנה נלמד לכל מיני שחוק וקלות ראש שאסורים מהאי טעמא כמפרש בספרים. ולא די בזכירת ה', אלא צריך לדבקה בו בחשק ואהבה רשפי אש שלהבת יה, וזו עבודה קשה ובפרט לנו שהחמר העכור ובטול הטהרה וטמאת ארץ העכו"ם ותקף גלות גוף ונפש ורב טרדותינו במקרי הזמן הן הנה היו בעוכרינו, וגם חטאתינו מונעים הטוב ממנו, אבל על כל פנים חיובא רמיא עלן להתחזק בכל עז לדחות מעלינו כל מיני מחשבות זרות והרהורים רעים בשתי ידים ולבו למו אב יצעק ויאמר הצילני מטיט ואל אטבעה (תהלים סט טו). לב טהור ברא לי אלהים ורוח נכון חדש בקרבי (שם נא יב). השיבה לי ששון ישעך וכו' (שם שם יד). וישתדל בכל כחו בכל עת ובכל רגע להחליף את ההרהורים זרים ומחשבות רעות רע בטוב, ואם לא יוכל לבו לעמד נגד יצרו לפניו יקרא שיסיענו ויאמר בפה מלא בקול רעש, סעפים שנאתי (שם קיט, קיג). וכהנה פסוקים ותחנונים ידבר, וה' יהיה בעזרו להצילו מיצרו ויוכל לדבק ביוצרו:
Y no solo eso: hasta dejar que el corazón se pierda en la ociosidad está prohibido, tal como interpretaron nuestros sabios el versículo (Vayikrá 19:4) «No os volváis a los ídolos» — no volváis la mente a lo que vosotros mismos imagináis (Shabat 149a). Por esta misma razón prohibieron quedarse mirando figuras y retratos, porque eso desvía la mente hacia sus propias fantasías; y de aquí se aprende sobre toda clase de burla y ligereza, prohibidas por el mismo motivo, como se explica en los libros.
Y no basta con recordar a HaShem: hace falta aferrarse a Él con anhelo y amor, con brasas de fuego, llama de Yah. Este es un servicio difícil, y más aún para nosotros — pues la materia turbia, la falta de pureza, la impureza de la tierra de los gentiles, el rigor del exilio del cuerpo y del alma, y nuestras muchas preocupaciones por los avatares del tiempo, todo eso ha sido nuestra ruina; y también nuestros pecados nos privan del bien.
Pero, en todo caso, pesa sobre nosotros la obligación de fortalecernos con toda la energía posible para rechazar de nosotros, con ambas manos, toda clase de pensamientos extraños y malas cavilaciones. Que el corazón clame a su Padre y diga: «Líbrame del cieno, y no me hunda» (Tehilim 69:15); «Crea en mí, oh Elohim, un corazón puro, y renueva un espíritu firme dentro de mí» (ibíd. 51:12); «Devuélveme el gozo de Tu salvación...» (ibíd. 51:14).
Y que se esfuerce con toda su fuerza, en todo momento y a cada instante, por cambiar las cavilaciones extrañas y los malos pensamientos — el mal por el bien. Y si su corazón no logra resistir ante su yetzer, que clame ante Él para que lo asista, y diga con la boca llena, en voz bien alta: «Aborrezco los pensamientos vanos» (ibíd. 119:113). Otros versículos y súplicas como estos ha de pronunciar, y HaShem estará en su ayuda para librarlo de su yetzer, de modo que pueda aferrarse a su Creador.