Pele Yoetz·Capítulo 390331 / 391
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Capítulo 390

La salvación

La salvación de HaShem llega en un abrir y cerrar de ojos, y una de las preguntas que se le hacen al hombre en el día del juicio es si esperó la salvación (Mishlé Rabá cap. 10) —tal como escribimos más arriba en la voz «la espera confiada», véase allí—. Y no solo hay que estar sentado esperando la redención del exilio: ante cualquier aflicción que pueda venir, uno debe confiar en HaShem y apoyarse en su Dios para que lo libre de su angustia. A quien confía en HaShem de verdad, como escribimos más arriba en la voz «la confianza», la bondad de HaShem lo rodea.

תשועה - תשועת ה' כהרף עין, ואחת מן השאלות ששואלין ליום הדין הוא צפית לישועה (משלי רבתי פ"י). וכמו שכתבנו לעיל בערך צפוי, עין שם. ולא על הישועה מן הגלות בלבד הוא שצריך להיות יושב ומצפה, אלא על כל צרה שלא תבוא יבטח בשם ה' וישען באלהי"ו שיצילהו מצרתו, והבוטח בה' באמת, כמו שכתבנו לעיל בערך הבטחה, חסד ה' יסבבנהו. וכבר כתבו משם האר"י שבאמרו בכל יום בתפלת שמונה עשרה כי לישועתך קוינו כל היום, הן בכלל יכון על הצרה שעומד בה באותו יום שהוא מצפה לתשועת ה', ויש בזה תועלת נפלא. וכבר אמרו (משלי כא לא) סוס מוכן ליום מלחמה ולה' התשועה. דהן אמת דחובה מטלת על האדם לעשות השתדלות ככל הבא מידו, הן על ידו הן על ידי אחרים כדי לנצל מצרתו בדרך טבע, אבל לא יבטח בהשתדלותו ולא יבטח בשם ה' שהוא הטוב בעיניו הוא יעשה, והוא הנותן בלב ברואיו למלאות רצונו, או שלא למלאות כשאינו רוצה שתבוא לו תשועה על ידיהם, כי מצד דטבא לה עבדי לה, או מצד שרוצה השם שיתמקמק קצת לכפרת עוונותיו ושתבוא לו התשועה על ידי אחר, כי הרבה שלוחים למקום ומגלגלים זכות על ידי זכאי. וילמד כל אדם מאבינו יעקב, שהכין עצמו לדורון ולפיוס ולמלחמה ולתפלה, וזה כלל גדול לנצל מכל צרה דצריך השתדלות ותפלה, והא בלא הא לא סגיא, ואחר עשותו כל אלה כאשר בכחו לעשות, יצפה לתשועת השם, שבלי שום ספק כל דעבד רחמנא לטב עבד, ולו נתכנו עלילות וסוף הכבוד לבוא:

Ya escribieron en nombre del Arizal que, al decir cada día en la tefilá de Shemoné Esré «porque en tu salvación esperamos todo el día», conviene tener presente en general la aflicción concreta en la que uno se encuentra ese día, aguardando la salvación de HaShem —y hay en ello un provecho admirable—.

Y ya dijeron: «El caballo está preparado para el día de la guerra, mas de Adonái es la victoria» (Mishlé 21:31). Pues es cierto que recae sobre el hombre la obligación de hacer todo el esfuerzo que esté a su alcance —sea por sí mismo, sea por medio de otros— para librarse de su aflicción por vía natural; pero que no ponga su confianza en el propio esfuerzo, sino en HaShem, que hará lo que es bueno a sus ojos. Él es quien pone en el corazón de sus criaturas el cumplir su voluntad —o el no cumplirla, cuando no quiere que la salvación le llegue por medio de ellas—. Y esto por una de dos razones: porque lo que es para su bien, así se le hace; o porque HaShem quiere que padezca un poco, para expiación de sus faltas, y que la salvación le llegue por medio de otro —pues muchos son los emisarios del Omnipresente, y se procura el bien por mano del que es digno de él—.

Que todo hombre aprenda de nuestro padre Yaakov, que se dispuso para el obsequio, para el apaciguamiento, para la guerra y para la oración. Y este es un gran principio para salir de toda aflicción: hacen falta esfuerzo y oración, pues lo uno sin lo otro no basta. Y después de haber hecho todo esto según su capacidad, que espere la salvación de HaShem, porque sin ninguna duda «todo cuanto hace el Misericordioso, para bien lo hace». «Y por Él son pesadas las acciones» (Shmuel I 2:3), y la honra acabará por llegar.