Capítulo 56
La reprensión
La reprensión es necesaria: hay que reprender a quien comete una falta, cuando se ve que al entendido le cala más una reprensión (Mishlé 17:10). Pero es mejor hablar con palabras suaves, porque «la lengua blanda quebranta los huesos» (Mishlé 25:15). La reprensión arrastra ira en quien reprende, y discordia y pleito en el reprendido, pues no todos aceptan que los reprendan —y hoy en día, más aún: hasta los hijos pequeños apenas aceptan una reprensión de su padre o de su madre—. Por eso el camino recto que ha de escoger quien amonesta es hablar con palabras suaves y un paladar dulce, más blando que el aceite; que no hable con dureza, sino que su boca sea toda dulzura.
Y sobre todo en presencia de otros, delante de mucha gente, que no reprenda a su prójimo, porque entonces lo estaría avergonzando en público —y ya dijeron nuestros sabios, de bendita memoria, que quien tal hace no tiene parte en el Mundo Venidero (Avot 3:11)—. Por eso hay que cuidarse muchísimo en esto. Y más todavía en la sinagoga, donde se suma el honor y el respeto debidos al lugar, y está prohibido reprender allí. Aunque vea a su prójimo cometiendo el pecado del becerro, jas veshalom, que no alce la voz con tono airado para reprenderlo, porque con ello daña su propia alma. Es como quien lava su ropa de cara al sol: la ropa queda blanca y él se pone negro. En esto hay una alusión a las cenizas de la vaca, que vuelven impuro a lo puro y puro a lo impuro: así también este hombre pretende corregir a su prójimo y es él quien se echa a perder.
Ya explicaron nuestros sabios, de bendita memoria (Arajín 16b), sobre el versículo «Reprenderás a tu prójimo, y no cargarás pecado por él» (Vayikrá 19:17), que la condición de la mitzvá de amonestar es no avergonzar a nadie ni cargar con pecado. Por eso, si quiere apartar a alguien de una transgresión, que vaya a su prójimo y le hable a solas, con palabras amables; o que espere a encontrarlo a solas y lo amoneste cara a cara de buen modo, según sea la persona y según lo requiera el momento. Y siempre conviene hablar en voz baja y con tono suave, porque eso denota humildad y sometimiento, como está escrito: «humillada hablarás desde la tierra, y desde el polvo se abatirá tu palabra» (Yeshayá 29:4). La voz de los necios, cargada de reproches, es pura vanidad, obra de engaños: a quienes la oyen los confunde y los extravía. En cambio, las palabras de los sabios, dichas con calma, se escuchan gratas y son bien acogidas por quienes las oyen.
גערה - גערה היא צריכה, לגער בעוברי עברה אם מבין שתחת גערה במבין (משלי יז י). אבל יותר טוב לדבר בלשון רכה, כי לשון רכה תשבר גרם (שס כה טו). והגערה גוררת כעס לגוער ומחלקת וקטטה מן הנגער, כי לא כל אדם מקבל גערה, ובפרט בזמן הזה אפלו הבנים קטנים אינם מקבלים כל כך גערה מאביהם ואמם, לכן זו דרך ישרה שיבר לו המוכיח לדבר בלשון רכה וחך מתוק חלק משמן, ולא ידבר קשות, אלא יהיה חכו ממתקים, ובפרט אם הוא בפני אחרים ובפני רבים לא יגער בחברו שנמצא שהוא מלבין פני חברו ברבים, שאמרו רבותינו ז"ל (אבות גק יא) שאין לו חלק לעולם הבא. לכן מאד צריך לזהר בזה. ובפרט בבית הכנסת דאיכא נמי משום כבוד ומורא בית הכנסת שאסור לגער, ואפלו אם רואה בחברו שעושה העגל, חס ושלום, לא יתן בקולו קול עז לגער בו, כי נפשו הוא חובל, והרי זה דומה למכבס בגדיו נגד השמש, הבגדים מתלבנים והוא נעשה שחור. וזה רמז אפר הפרה, שמטמא את הטהור ומטהר את הטמא, כך זה מבקש לתקן את חברו והוא מתקלקל. וכבר פרשו רבותינו ז"ל (ערכין טז, ב) על פסוק (ויקרא יט יז) הוכח תוכיח את עמיתך ולא תשא עליו חטא. שתנאי מצות התוכחה הוא שלא ילבין פניו ולא ישא חטא, לכן אי בעי לאפרושי מאסורא ילך אצל חברו וידבר דבריו בינו לבינו בנעם שיח, או ימתין עד שימצא עמו יחידי ויוכיחנו על פניו באפן נאה לפי מה שהוא אדם ולפי צרך שעה, ולעולם ראוי לדבר בקול נמוך בשפה רפה, כי זה מורה על הענוה וכניעה, כדכתיב (ישעיה כט ד) ושפלת מארץ תדברי ומעפר תשח אמרתך. וקול כסילים בגערות הבל המה מעשה תעתועים לשומעים מבלבלים ומתעים, אבל דברי חכמים שבנחת נשמעים הם ערבים ומתקבלים לשומעים: