Capítulo 71
El predicador
El predicar en público es algo muy bueno, pero exige muchas condiciones. La primera: que anteponga una oración, para librarse de la soberbia y del ayin hará, y para que sus palabras den fruto. Que rece también por que se le conceda una lengua instruida, capaz de decir lo suyo con dulzura y en lenguaje claro, de modo que sus palabras resulten gratas a quien las oye —como la novia es querida por su esposo, según escribieron nuestros sabios, de bendita memoria (Shir haShirim Rabá 4).
דרשן - כמה טובה הדרשה ברבים, אבל צריכה תנאים רבים, זה יצא ראשונה, שיקדים תפלה שינצל מגאוה ומעין הרע ושיעשו דבריו פרות. וגם יתפלל שיהיה לו לשון למודים לדבר דבריו בנעם שיח בשפה ברורה באפן שיהיו דבריו ערבים על שומעם ככלה שהיא חביבה על בעלה. כמו שכתבו רבותינו זכרונם לברכה (שהש"ר פ"ד). וזאת שנית, שלא יהא מאריך טרחא, אלא יהא מקצר ועולה, וטוב מעט. ואל השלשה, שיזהר בכבוד הבריות שלא יבואו לידי הלבנה ברבים בשביל דבריו ולא ידבר עליהם תועה ולא ילמד עליהם קטגוריא. ויכלל עצמו עמהם באמרו, לא טוב הדרך אשר אנחנו הולכים, לכו ונלכה באור ה'. וישמר מהחשד, שלא יחשדנו שומע שהוא דורש טוב לעצמו, ולכן לא ירבה לדרש בחובת עשות צדקה עם בעלי תורה וכבוד תלמידי חכמים ומוראם וכדומה. ולעולם יקדים לסדר הדרשה בינו לבין עצמו באפן שתהיה שגורה בפיו, שלפעמים צריך לדלג איזה דברים שאין ראוי לדרשם ברבים או דברים שאין מובנים לו לפום רהטא, ואם יסדרו לא יצטרך להפסיק בינתים שהוא גנאי לתלמיד חכם. וישמע חכם ויוסף לקח ודבר בעתו מה טוב:
La segunda: que no se extienda hasta cansar, sino que abrevie y así gane, porque lo breve es mejor.
La tercera: que cuide la dignidad de las personas, para que sus palabras no lleven a nadie a ser avergonzado en público; que no hable de ellos con extravío ni los ponga en el banquillo como si fuera su fiscal. Que se cuente a sí mismo entre ellos, y diga: «no es bueno el camino por el que andamos; vengan, caminemos a la luz de Adonái».
Que se guarde también de la sospecha, para que ningún oyente piense que predica en provecho propio. Por eso no ha de insistir en predicar sobre el deber de dar tzedaká a los hombres de Torá, ni sobre la honra debida a los talmidé jajamim y el respeto que merecen, y cosas por el estilo.
Y conviene siempre que prepare la derashá de antemano, a solas, hasta tenerla bien fluida en la boca. Porque a veces hace falta saltarse algún punto que no es adecuado predicar en público, o cosas que a primera vista no le resultan claras; si la lleva ordenada, no tendrá que interrumpirse a mitad de camino, cosa que es un desdoro para un talmid jajam. «Que el sabio escuche y aumente su saber» (Mishlé 1:5), y «una palabra dicha a tiempo, qué buena es» (Mishlé 15:23).