Capítulo 80
El embellecimiento de la mitzvá
La belleza con que se cumple una mitzvá es señal de amor. Quien sirve por temor no busca más que cumplir con su obligación; en cambio, quien sirve por amor, cuanto mayor es este, con más esmero la cuida, para que no le falte nada. Y quien va aún más lejos y la embellece tiene en ello una prueba y una señal de que ama a HaShem con todo su corazón y con todas sus fuerzas, y de que acrecienta Su honra.
הידור - הדור מצוה מורה על האהבה, כי העובד מיראה אינו מבקש אלא לצאת ידי חובה, אבל העובד מאהבה לפי רב החבה מדקדק בה שלא תחסר כל בה. והמוסיף להתנאות זה לו למופת ולאות שהוא אוהב את ה' בכל לבבו ובכל מאדו ומרבה בכבודו. ומה מאד יבוש ויכלם לעולם הבא האיש אשר הוא מקפיד על מלבושו וכלי תשמישו ובתי דירתו שלא יהא בהם קרוע ומטנף וכדומה, ומיפה ביתו בסיד וציורים וכיורים, ובמצוות ה' אינו מקפיד על ק, רעים וכעורים. ואשרי האיש האוהב את קונו ומכבד ה' מהונו ומרבה הוצאות על המצוות להתנאות ישא ברכה מאת ה' צבאות. כל קבל דנא במלי דעלמא דין לא ילך אחר ההדור לבנות בתים טובים ודירה נאה ולהיות הדור בלבושו בגדי רקמה ולהשתמש בכלים נאים כלים מכלים שונים, כי גרים אנחנו כהולכי דרכים וכאורח נטה ללון. והן אמת שאמרו (ערובין נד א) אם יש לך הטב לך, והכל לפי מה שהוא אדם, אם חננו ה' עשר ונכסים מרבים יתכסה במה שיש לו ויבנה בתים לפי כבודו, אבל אין ראוי לאבד הזמן יקר הערך וליגע להעשיר לאחר שיש לו כדי לחם לאכל ובגד ללבש ומקום ללון כדי להשיג להתנאות ולהרבות הוצאות במותרות, כי הכל הבל ורעות רוח, ולכן אף אם חננו ה' עשר ונכסים ושוב נתגלגל הדבר והביאוהו מקרי הזמן להיות בחיי צער לחם צר ומים לחץ ובית אפל, אל יקפיד ואל יצטער, כי כל מה שבעולם הזה ריק והבל ואין לנו מחיים אלא לעבד את בוראנו ולעשות נחת רוח ליוצרנו בזה תהא כל מגמתנו וכל חפצנו ומאויינו כי שם ביתנו:
¡Y qué avergonzado y humillado quedará en el Mundo Venidero aquel que cuida con esmero su ropa, sus enseres y su vivienda —que no tengan un roto, una mancha ni nada semejante— y adorna su casa con enlucido, pinturas y molduras, pero con las mitzvot de HaShem no pone el menor cuidado, y las cumple pobres y desaliñadas! Dichoso, en cambio, el hombre que ama a su Creador, honra a HaShem con sus bienes y no repara en gastos para embellecer las mitzvot: él recibirá bendición de parte de HaShem Tzevaot.
En los asuntos de este mundo, por el contrario, no conviene ir tras el lujo: levantar buenas casas y una vivienda hermosa, vestir ropas bordadas y servirse de enseres finos, vajilla de toda clase. Porque no somos más que forasteros, como quien va de camino, como el viajero que se desvía para pasar la noche. Bien es verdad que dijeron: «si tienes, date buena vida» (Eruvin 54a), y que todo depende de cómo sea cada uno: si HaShem lo agració con riqueza y muchos bienes, que se vista con lo que tiene y construya casas acordes a su posición. Pero no está bien malgastar un tiempo tan valioso ni fatigarse por enriquecerse cuando ya se tiene pan para comer, ropa para vestir y un techo donde dormir, solo para alcanzar más lujo y gastar de más en cosas superfluas —porque todo ello es vanidad y afán vano.
Por eso, aun cuando HaShem lo haya agraciado con riqueza y bienes, si luego las cosas dan un vuelco y los avatares del tiempo lo llevan a una vida de penurias —pan contado, agua medida y una casa lóbrega—, que no se moleste ni se aflija. Porque todo lo de este mundo es vacío y vano, y de la vida no sacamos otra cosa que servir a nuestro Creador y dar contento a quien nos formó. En esto ha de estar toda nuestra meta, todo nuestro anhelo y todo nuestro deseo, porque allí está nuestro hogar.